Dos delfines juntos nadaban en la inmensidad del transparente océano. Sólo ellos sabían hacia donde se dirigían.
De pronto frente a un extraño y desconocido arrecife se encontraron. No veían tras él pero sabían que hacia allí iban. La única posibilidad de cruzar que tenían era saltando por encima de ese obstáculo. Ésta pared recorría todo el océano les dijo un pequeño pez que por allí se encontraba.
Ella se aventuró primero a cruzar. Lo logró y frente a sus ojos no veía más que un hermoso océano que jamás había visto antes. Esperó a que él tambien cruzara. Esperó y esperó pero no cruzaba.
Luego de un rato escuchó su voz... Decía que le era imposible cruzar. Entonces, ella quiso volver atrás. Pero no puedo. Quedaron separados por esa maldita pared.
De la única forma que podían sentirse juntos era hablándose. No podían verse.
Pasaron los días y seguían separados. Tristes. En eso pasó una sabia ballena al lado de él y le preguntó qué era lo que le pasaba. Él le contó y la noble ballena le dio una esperanza: Le dijo que a miles de kilómetros había un cruce. El delfín le agradeció y sin perder el tiempo le contó a su amada la noticia. Le dijo que la amaba y que lo espere, que en un tiempo iban a estar juntos otra vez. Que ningún obstáculo los iba a separar ya. Se despidió de ella y se fue nadando a su encuentro.
By Me!
"Para mi grodita, que saltamos obstáculos todos los días. TE AMO"
Sincronías.-
Hace 1 año.

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